Los celos matan la relación (consejo de esposa a esposa)

Los celos matan la relación (consejo de esposa a esposa)

Soy Delfita, y quiero compartirte un poco mi historia.

Desde que nací conté con la bendición de crecer con mi papá y mamá. Pero tenerlos a mi lado no me garantizaba que tendría la estabilidad de un hogar.

Pude observar cómo mi papá le era infiel a mi mamá, además de controlar su vida,  hasta el punto de decirle la manera en que tenía que vestir, las amistades que tenía que tener, y en muchas ocasiones le impedía que se relacionara con sus propios familiares.

Cuando crecí me juré que nunca eso me iba a pasar, que encontraría a un caballero que nunca me fallaría, y que iba a ser totalmente lo opuesto al modelo de padre autoritario que había vivido en mi infancia.

En mis primeros tres años de matrimonio adopté un papel totalmente inverso al que veía en mi mamá (ella muy pasiva), yo era controladora, nada de sumisa, se hacía lo que yo decía, administraba todo lo del hogar y no dejaba que mi esposo ejerciera su papel de cabeza de hogar porque yo tenía serios traumas de lo que significaba para mí ese rol de sacerdote de hogar por lo tanto no permitía la oportunidad que él fungiera ese rol.

Poco a poco mis miedos comenzaron a tomar formas de inseguridades y luego las inseguridades comenzaron a tomar formas de celos, empecé a no tener paz ni con mi esposo, ni conmigo misma.

Los celos me llevaron a ver cosas de manera muy exageradas, no permitía que mi esposo viera a mujeres en las calles, en los buses, en el centro comercial y llegué al punto que lo celaba hasta con las mujeres que salían en televisión.

Estaba claro que mis emociones controlaban mi vida, no había día que no viviera en pleitos y declarando con mi boca todos los días que él (mi esposo) me era infiel, reclamos que le hacía cada noche después del trabajo cuestionándole ¿de dónde venía?, ¿por qué tan tarde?, y cada vez que lo llamaba por teléfono me concentraba en estudiar el entorno del ambiente donde él se mantenía, y si escuchaba alguna voz de mujer no me importaba reservarme las ofensas y le decía muchísimas acusaciones que lo dejaban impotente, frustrado, ofendido, y con ganas de hacer lo que tanto yo le decía porque estaba al borde de la desesperación y del irrespeto.

Ciertamente en mi vida no había paz, mi confianza estaba puesta en un varón (mi esposo) que creía (en mi ignorancia) que tenía que ser perfecto, los muchos celos impedían que mi esposo se comunicara conmigo, pues cada vez que me decía algo de su trabajo, por ejemplo: cuando me comentaba de la contratación de una nueva compañera de trabajo, estaba atenta a cuántas veces me la mencionaba en las conversaciones que teníamos él y yo, era como que sus palabras yo las usaba en su contra.

Viví por mucho tiempo controlando sus  correos electrónicos, le revisaba todititos los mensajes de su celular, revisaba su billetera, sus camisas, en fin, los celos me trastornaron tanto que hasta me llegaba a molestar cuando no le encontraba evidencias de infidelidad, y en mí misma me decía: está disimulando muy bien, pero ya encontraré la forma de evidenciar su traición.

Yo me decía constantemente, “todo perdonaría de mi esposo menos una infidelidad”, hasta que finalmente me sucedió lo que tanto temía tal y como dice las escrituras en Job 3:25 “Porque el temor que me espantaba me ha venido Y me ha acontecido lo que yo temía.”

Para salir de ese estado de shock, tuve que empezar por reconocer que yo no estaba exenta de culpa, mis palabras habían declarado la maldición para nuestra relación, la traición, la desconfianza y ruptura; reconocía que los celos atormentaban mi vida porque no tenía al Espíritu Santo en mi vida, sino que estaba actuando conforme a mi carne, sin Cristo en mi corazón, la palabra de Dios describe lo siguiente en 1ra de Corintios 3:3 “Porque todavía sois carnales, pues habiendo celos y contiendas entre vosotros , ¿No sois  carnales y andáis como hombres?”

Entendí, que los celos no me habían servido de nada, tanto control y pleitos me llevaron a perder mi matrimonio, recuerdo que pasamos tres meses viviendo en la misma casa pero en cuartos separados hasta que una vez él se fue de casa “Mi relación por causa de los celos se había muerto”… pero pasó algo extraordinario … esta muerte anunciaba que tenía que entrar a un proceso de cambio en el que tuve que morir a mi carne y empezar a confiar en Dios y no en el hombre.

Dios tuvo misericordia de mí, y me abrió el entendimiento, tuve que decidir buscar a Dios y no apartarme más de sus caminos, pues alejada de ÉL nada podía hacer; aprendí a entender que luchar en mis propias fuerzas me traía batallas perdidas, pero fue hasta cuando le entregué a Dios mi orgullo, mi altivés y los celos amargos, que pude sentir paz, misma que inundaba todo mi ser.

Empecé a descargar mi confianza en Cristo, a través de la oración con el corazón constrito y humillado;  decidí estar en completa calma y confiar en Dios, empezó muy dentro de mí a fluir cada fruto del Espiritu Santo, y no había en mi mente y mi corazón más lugar que para Dios y las promesas que él me daba si era obediente y perseverante.

Para finalizar, quiero contarte más de la palabra en Marcos 9:23 que dice así: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” me aferré a esa palabra y deposité una de mi más gran debilidad “los celos” creí que Dios podría obrar el milagro y así fue, lo que sentía imposible en mis fuerzas, cambió a “sí puedo sacar los celos de mi vida, de mis pensamientos y corazón”, y Dios lo hizo, me fue posible y ahora vivo con gozo y la confianza en que Dios ha obrado el Milagro de ser libre de celos”.

Si lo hizo conmigo, lo puede hacer contigo, te invito a que hoy decidas cambiar el rumbo de tus emociones carnales por los frutos del Espíritu Santo, ora conmigo con el corazón dispuesto al cambio: Padre Celestial gracias por la oportunidad que me da hoy para pedirle que me ayude en que los celos no formen parte de mi vida, yo creo que tú me ayudarás y seré libre para confiar en ti y mi cónyuge, ayúdeme ser una esposa sabia y descargar mis debilidades en tu presencia para recibir tu fortaleza, gracias por amarme, liberarme y darme las herramientas para ser feliz con el regalo que has dado como es: la familia, en el nombre de Jesús Amén.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

Si te ha gustado comparte a través de tus redes sociales para que sea de bendición para otros matrimonios, y recuerda:

Dios, tú y tu cónyuge; porque cordón de 3 dobleces no se rompe fácilmente.

Dios bendiga tu relación de pareja, gracias por tu tiempo dedicado a leernos, esperando sea de edificación para tu vida.

¡Somos Matrimonios Victoriosos!

Si nos amamos… ¿por qué no nos entendemos?

Si nos amamos… ¿por qué no nos entendemos?

Esa pregunta me la hice varias veces a mí misma, era tan complicado hablar el mismo lenguaje, era como que yo hablaba en chino y él en francés, en pequeños detalles no lográbamos ponernos de acuerdo y sentíamos que nos lastimábamos cada vez que uno de los dos hablaba para expresarse.

Teníamos serios problemas de estilos conversacionales, frecuentemente esperábamos que el “otro” adivinara lo que pensábamos y de no ser así pues iniciaba una nueva a la discusión, y con la interrogante muy dentro del corazón: si nos amamos… ¿por qué no nos entendemos?

Realmente nada tiene que ver lo que podamos sentir el uno para el otro, con la capacidad de poder expresar correctamente nuestros puntos de vistas; el arte de saber comunicarnos no radica en cuánto podamos amarnos, sino en la capacidad de saber expresar tus puntos de vistas.

Podía notar que a la medida que pasaba el tiempo compartiendo mi vida al lado de él, las palabras y los gestos no concordaban, sentía una confusión cuando el decía ¿qué quieres? (lo escuchaba de una forma colaborativa) pero con aquel gesto de “ojalá no me pida nada porque me desincomodaría”.

Entonces me decía a mi misma: cuando sus palabras digan una cosa pero los gestos digan otra ¿qué creeré? O bien, ¿me centraré en sus palabras o en el tono? Realmente estaba muy confundida, hasta que encontré la respuesta al leer una porción de un libro escrito por Alberth Merhabian; quien planteó una fórmula de los impactos de la Comunicación, esa fórmula ponía en manifiesto que el cónyuge dará más importancia a los “elementos no verbales” que a las palabras.

Para ejemplificar un poco podría poner una frase que diga: ¿por qué vienes tarde del trabajo? El impacto de las “palabras” según su fórmula tiene un impacto del 7%, pero si a esa expresión le añadiéramos el “tono” tendría un impacto de 38% y completaríamos si a esa expresión le agregáramos el elemento de “expresión facial” añadiría un impacto del 55%, por lo tanto al momento de la conversación debemos tener más cuidado con: el tono y la expresión facial que de las palabras.

Entonces empecé a ponerle mayor atención a los elementos no verbales y el cambio fue notorio, yo debía de moderar no tanto mis palabras sino el tono y los gestos, y ¿saben qué sucedió? La comunicación en ambos empezó a fluir de una manera sana y productiva, logré inclusive entender que lo que no se dice también comunica algo.

En muchas ocasiones los malos entendidos crearon un mal sabor en nuestra relación, y entendí que somos diferentes: el varón se enfoca desde el ángulo de la competencia, y la mujer desde el ángulo de las relaciones; el varón valora la independencia, en cambio la mayoría de las mujeres valora más la interdependencia, por ejemplo para el varón el hecho de consultar el punto de vista de su esposa para tomar una decisión puede percibirse como una señal de debilidad, en cambio para una esposa el hecho de consultarle al esposo es señal de consulta porque su vida está ligada a él y quiere transmitir que le importa su punto de vista porque valora su contribución para la decisión.

Realmente llegas a vivir junto con tu cónyuge todos los estados emocionales que se corazón experimenta, y por ello se debe pedir a Dios sabiduría para sobrellevar cada situación y hacer la relación más fuerte.

El amor es una decisión de cada día, a pesar del desánimo que pueda producir cuando aún hay temas en los cuales se nos dificulte solucionar o ponernos de acuerdo, entender que Dios es el único que nos puede dar la solución siempre y cuando tengamos la humildad y disipe el orgullo,  la disposición de abrir el corazón para amar y comprender que la riqueza de nuestra relación radica en nuestras propias diferencias sabiamente compartidas para abonar a la estabilidad de nuestro matrimonio.

Nunca dejemos de aprender el uno del otro, Dios nos ha diseñado para ser un equipo y Génesis 1:28 centra las bases en que el matrimonio es bendecido por DIOS.

Está leyendo un esposo o una esposa que es bendecido/a por Dios. Así que levántate porque Dios te ha llamado para que cumplas sus propósitos.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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Dios, tú y tu cónyuge; porque cordón de 3 dobleces no se rompe fácilmente.

¡Somos Matrimonios Victoriosos!

Las Expectativas en el Matrimonio

Las Expectativas en el Matrimonio

Recuerdo muy bien el día en que me casé, un día soleado muy agradable sin ninguna nube que pudiera estropear un día tan significativo para mi esposa y para mí, un día perfecto, al fin habíamos decidido casarnos y unir nuestras vidas en un largo viaje el cuál prometía ser placentero, lleno de felicidad, lleno de armonía sin la presencia de ningún tipo de problema, éramos dos jóvenes soñando con el Matrimonio perfecto, pues de cierta forma cada uno esperaba del Matrimonio esa hermosa frase al final de toda telenovela y cuento de hadas “y vivieron felices para siempre..”.

Los primeros meses de nuestro Matrimonio fueron excepcionales, disfrutábamos estar juntos en todo momento, era nuestra primera experiencia de vivir juntos en un hogar, pero como toda relación, la cercanía comenzó a revelar imperfecciones, la convivencia sacó a luz actitudes en ambos que no estaban incluidas en la frase que ya habíamos creído “y vivieron felices para siempre”. Un día mi esposa sale del baño, toma su ropa, se viste, se arregla y deja la toalla húmeda en la cama, y yo siendo un poco ordenado al ver lo que ocurría pregunto: “¿vas a dejar la toalla encima de la cama?”, su respuesta fue, “sí, después la llevaré al tendedero”, lo que no sabía es que ese “después lo hago”, tomaría más del tiempo que yo esperaba, en ese momento recordé lo que un día siendo novios me dijo “yo soy muy ordenada”, en ese momento sentí que no tenía lo que me habían prometido y creo que a ella le pasó lo mismo, yo le decía siendo novios, “soy un buen administrador del dinero”, pero en la realidad el dinero parecía agua en mis manos.

Creo que en este punto quizás muchos ya se han identificado, quizás para muchos la sorpresa resultó ser mayor, y viene a tu mente el pensamiento “esto no es lo que me prometieron”, ciertamente en la etapa del noviazgo reflejamos la mejor versión de cada uno, reflejamos las mejores cualidades y nos esforzamos por impresionar a esa persona que amamos, sin lugar a dudas exageramos muchas cosas, algo similar cuando vas a una tienda y aparece un entusiasta vendedor con el mejor ánimo y educación para atenderte, y al presentarte un producto comienza a describirte todas las características y bondades del producto con toda la amabilidad posible y quizás  salga de ti una pregunta: ¿y si me da problemas el producto?”, la respuesta del vendedor será: “nooooooooo, para nada, esto es lo mejor de lo mejor, es poco probable por no decirle nunca!!, el producto no le dará problemas”, la sorpresa es que al llegar a tu hogar lo que has comprado comienza a dar fallas, y dices «no tengo lo que me han prometido!!!».

Así son las expectativas en el Matrimonio y en todas nuestras relaciones en nuestro diario vivir, siempre esperamos lo mejor de las personas y no significa que no puedas esperar lo mejor de tu matrimonio, todo ser humano tiene derecho a esperar lo bueno de la vida, incluyendo el matrimonio. Sin embargo, nuestras expectativas matrimoniales deben ser en todo momento razonables.

En las relaciones interpersonales, a mayor grado de intimidad o cercanía, mayor es el grado de frustración porque siempre esperaremos más de las personas más próximas a nosotros. Cuando tu vecino, o un compañero de trabajo, actúa “por debajo” de nuestras expectativas, es decir nos defrauda, simplemente vamos a esperar menos de esa persona en el futuro; o, simplemente nos distanciamos de ellas. No así cuando quien falla es el padre, la madre, el mejor amigo, o tu esposo o esposa.

A diferencia de las expectativas que tenemos alrededor de otras personas, las que traemos al matrimonio tienen la propiedad de ser más inflexibles. Esto significa que, aunque nuestro cónyuge nos desilusione, este hecho no nos hace bajar las expectativas, siempre estaremos esperando lo mejor y lo que una vez nos prometieron.

El problema con las expectativas es que muchas son producto de tu imaginación, simplemente has idealizado el Matrimonio, tu mente ha formado un Matrimonio perfecto y no existe el Matrimonio perfecto, lo que existe son dos imperfectos que pueden disfrutar perfectamente de su unión a pesar de reconocer que la misma es imperfecta.

Expectativas comunes dentro del Matrimonio

 

Quizás te resulte familiar:

“Yo espero que ahora que nos casamos, esté de acuerdo en todas las decisiones que tome”

O quizás:

“Ahora que estamos casados espero que, me conozca tan bien, que no necesite decirle qué es lo que quiero para que él o ella sepa”

o incluso:

“Ahora que estamos casados, yo espero que haga todas las cosas con el mismo cuidado que yo lo hago”

Estas expectativas además de no ser razonables, crean un equipaje emocional bastante pesado porque siempre vas a exigir que éstas sean cumplidas. ¿Cuán pesado puede ser su equipaje?, a continuación, veremos algunas de las expectativas más usuales dentro del Matrimonio:

Un Matrimonio Perfecto

No existe un Matrimonio perfecto, hay que tener claro que somos seres imperfectos, cuando nos casamos no elegimos a nuestra pareja en un bufet, escogiendo solamente lo agradable, nuestro cónyuge al igual que uno mismo tiene virtudes y defectos, debemos pedirle a Dios nos muestre qué aspectos debo cambiar yo para que mi forma de vivir contribuya al matrimonio, vivir en el Matrimonio procurando que tu cónyuge cambie según lo que has idealizado en tu mente es vivir neciamente, pero vivir en el matrimonio haciendo cambios en uno mismo es vivir sabiamente.

Un Matrimonio libre de Conflictos

Un Conflicto es el encuentro de dos opiniones diferentes, y les tengo una noticia, su cónyuge no piensa igual que usted, Dios nos ha hecho con mentalidades diferentes, todo matrimonio necesita cierta dosis de conflictos porque un conflicto bien abordado produce crecimiento y trae madurez y mayor intimidad a la relación.

Un Matrimonio donde la pasión nunca termine

Un matrimonio cuya base son las relaciones íntimas, ciertamente será difícil sostenerlo en el tiempo, si bien son importantes las relaciones sexuales en el matrimonio, estas no deben ser la base de tu relación, un matrimonio se sostiene en el tiempo por el amor incondicional, deben aprender a disfrutar de estar tiempos juntos, tener pláticas amenas, compartir momentos inolvidables, salir de viaje, soñar como Matrimonio.

Un Matrimonio donde él o ella nunca cambie

Ciertamente con el pasar del tiempo todos cambiamos, nuestro pensamiento y manera de ver las cosas se va renovando, esto no quiere decir que en el Matrimonio dejamos de enamorarnos, ó dejamos de dar detalles, al contrario, debemos de tener mayor cuido del Matrimonio siendo más diligente en el cuidado de la relación, a esto llamaríamos con un buen cambio en uno mismo.

Si las expectativas están perjudicando mi vida Matrimonial, ¿qué debo hacer?

El primer paso es, hacer una lista de todas aquellas cosas que imaginé tendría del Matrimonio, ya que muchas veces adjudicamos al Matrimonios propiedades que no tiene, por ejemplo, pensamos que el Matrimonio nos hace felices cuando lo correcto es, yo hago que mi matrimonio sea feliz, somos nosotros mismos los que damos forma a nuestra relación, lo que nuestro Matrimonio llegue a ser, será el producto del esfuerzo y dedicación que usted pueda dar a su relación, analicemos cada expectativa sin realmente son razonables o no.

¿Cuál es el desafío?

El apóstol Pablo nos dice en la carta a los Romanos 12:2, que nuestra vida sea transformada por medio de la renovación de nuestra mente, significa que nuestra forma de pensar debe de transformarse y cuando nuestros pensamientos son renovamos en nuestro Matrimonio, podremos entonces reinventarnos, es decir dejar lo viejo y comenzar a caminar por algo nuevo, dejar atrás las expectativas que hasta este momento han robado la paz de tu Matrimonio.

Una vez que lo viejo muere, damos lugar al nacimiento de algo nuevo, damos lugar al nacimiento de una nueva unión, decida cambiar su forma de pensar, decida dejar de exigir algo que no es razonable, decida vivir un Matrimonio nuevo, casarse de nuevo con el mismo ser que un día prometieron amarse y respetarse y hacer de este camino, un viaje placentero para ambos.

Aunque se existan dificultades, tristezas y desalientos, no abriguen jamás ni usted ni su cónyuge el pensamiento de que su unión es un error o una decepción… Sigan teniendo entre ustedes ese mismo miramiento que se tenían al principio. Aliéntense uno a otro en las luchas de la vida. Procure cada uno favorecer la felicidad del otro. Haya entre ustedes amor mutuo y sopórtense uno a otro. Entonces el casamiento, en vez de ser la terminación del amor, será más bien su verdadero comienzo. 

Proverbios 24:3, dice que con Sabiduría se edifica la casa y con Inteligencia se llenan los cuarto, adquiere de Dios Sabiduría para edificar tu Matrimonio y no dejes que las expectativas puedan derrumbarlo.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

Si te ha gustado comparte a través de tus redes sociales para que sea de bendición para otros matrimonios, y recuerda: 

Dios, tú y tu cónyuge; porque cordón de 3 dobleces no se rompe fácilmente.

¡Somos Matrimonios Victoriosos! 

El Ping-Pong conyugal

El Ping-Pong conyugal

Quizás el término lo podrías relacionar muy cercanamente a una relación de pareja que sufre a los años pleitos y contiendas que van y vienen, uno inicia y otro termina, algo así como ataque y defensa, ¿te parece conocida esta práctica en tu matrimonio?

Bien, te seré sincera eso formaba parte de mi estilo de vida con mi amado esposo, nos acusábamos el uno al otro, hasta llegar a la frustración, cada vez nos entendíamos menos y peleábamos más.

Quiero decirte que esta forma de vivir crea mucho daño en la pareja, se va perdiendo el respeto, el amor y la tolerancia, estas acciones tienden a la pareja aislarse y distanciarse física, emocional y espiritualmente.

Me pasaba algo, muy dentro de mí decía: ¿con quién estoy casada? Lo desconozco por completo, él decía amarme y estar de acuerdo conmigo en TODO y ahora sólo obtengo de él menosprecio, silencio y sin la mínima intención de resolver nuestros asuntos.

Me di cuenta que lo que antes nos unía hoy nos distanciaba, lo que antes amaba de él ahora lo renegaba… era como que antes me gustaba que fuera tan reservado y callado (porque lo miraba interesante) pero ahora ocasionaba en mí mucho descontento porque quería un esposo que pasara hablando conmigo todo el día y la noche.

Aprendí a los años (seis exactamente) que ambos veníamos de familias totalmente distintas, y que las maneras de ver las cosas y enfrentar los problemas eran totalmente diferentes para él y para mí. Él las resolvía callando y dejarlo todo para después en cambio yo lo resolvía el mismo día aunque pasáramos horas y horas con los ojos llorosos cerca de la cama.

Así que empecé por pedirle a Dios sabiduría para entender a mi esposo (seguramente él pedía lo mismo) porque estábamos desgastándonos cada vez más el amor y respeto que teníamos en el principio de nuestra relación.

Dios empezó a trabajar conmigo y llenarme de la conciencia de que tenía que amar a mi esposo por encima de nuestros conflictos, empecé a caer en la realidad: que me había casado con un humano y no un robot al que programaba para que hiciera lo que yo quisiera y que no eres perfecto, que tarde o temprano iba a errar y ¡sorpresa! Entender que yo tampoco era infalible y que también cometía errores sólo que mi orgullo y creerme la perfecta no me dejaba ver que estaba cometiendo los mismos o peores errores.

Con la ayuda de Dios llegué a la conclusión que debía aceptar a mi esposo con sus diferencias, sus defectos e imperfecciones, empecé a centrar mi atención en lo bueno que había en él, así despejaba mi mente de una turbulencia y empecé con la ayuda de Dios a cambiar el estilo de Ping pong a un estilo de amar y perdonar.

1ra de Pedro 4:8 Haya sobretodo amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados. Entendí en este pasaje Bíblico que debo sanar mi corazón cada día y alcanzar la sabiduría de Dios para seguir siendo fiel a la promesa que en el altar prometimos de vivir juntos por siempre y no hasta que los pleitos nos separen.

La vida conyugal te enseña muchas imperfecciones, entre más pasa el tiempo tendemos a esperar más y lo mejor del cónyuge, ahora lo importante es entregar mi vida a Dios y pedirle a EL que me ayude a ser yo la que pueda dar lo mejor a mi cónyuge, porque para que pueda cosechar primero tengo que dar y dar constantemente y hacerlo como para Dios, al final segaremos si no desmayamos, así que cuando pelees contra tu cónyuge piensa que estás peleando contra tu matrimonio, no te hagas más daño, vence el mal con el bien.

Pídele a Dios cambiar la actitud y ver sus diferencias como una oportunidad para complementarse el uno al otro, estoy segura que muy adentro de esas diferencias están las mejores intenciones del uno para el otro.

Posteriormente escribiré acerca de las “Expectativas en el Matrimonio” donde te darás cuenta que son las causantes de las frustraciones en tu relación de pareja y cómo mejorarlas sin perder de vista que puedes seguir esperando lo mejor en tu matrimonio pero de una manera saludable.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, solo debes invitarlo, creyendo en tu corazón y con humildad a que el tome control de tu Matrimonio, realizando la siguiente oración: «Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que solo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN».

Dios te bendiga.

24 Consejos para mejorar tu relación de Pareja

24 Consejos para mejorar tu relación de Pareja

No importa si aún no estás casado(a), si eres recién casado(a) o si tienes hijos adultos; te compartimos algunas herramientas útiles para que tu viaje con él/ ella sea placentero y disfrutar con seguridad de la felicidad en el hogar.

Vivimos en un mundo con escenarios variados, a veces sentimos que andamos en las cumbres (de mucho disfrute) y otras veces en los valles (de mucha soledad y tristeza).

Pueda que tu matrimonio esté ahorita pasando por los valles de desesperanza, y es aquí que queremos llevarte para que puedas tener un panorama diferente y levantes la mirada.

Las relaciones interpersonales generalmente no es fácil mantenerlas en las óptimas condiciones, muchas veces tienden a romperse los vínculos del amor y respeto que antes les unían.

Así nos pasaba a mi esposo y a mi con mucha frecuencia teníamos panoramas totalmente despejados donde podíamos ponernos de acuerdo y nos comprendíamos muy bien, pero otros totalmente nublados donde cada uno halaba según sus intereses y no lográbamos resolver los asuntos cotidianos y eso nos traía mucha frustración.

Es por ello que te compartimos estos 25 consejos que pueden ayudarte a ti y a tu pareja a disfrutar de la felicidad conyugal.

1.Tu confianza debe estar depositada en Dios primeramente, y para ello te invitamos a que ordenes tu vida en todas las áreas: Emocional, legal, y espiritual.

2.Renuncia a ser mártir: Aprende a comunicar tus necesidades. Por ejemplo: «Estoy a punto de desmayarme con tantas tareas que debo desempeñar en casa, ¿Podrías apoyarme con lavar los platos?». Nunca pienses que “ya debería saberlo”, siempre es necesario recordar que necesitas de su ayuda.

3. Quejabanza: Si te quejas todo el tiempo, tu cónyuge dejará de prestarte atención y después intentará evitarte en todos los sentidos, empieza a canalizar tus emociones y pon música de adoración a Dios que te ayude a relajarte. No es fácil pero tampoco imposible.

4.Alienta a tu pareja con cumplidos sinceros; evita las críticas, que tu lenguaje sea positivo, recuerda que la Biblia dice que la vida y la muerte está en poder de la lengua. Efesios 4:29 No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.

 

5.Sé alegre y ten un buen sentido del humor. Aprendan a reír juntos y disfrutar del tiempo en pareja, aunque no tengas cantidad de tiempo con tu cónyuge pero haz que cada momento por muy corto que sea esté lleno de calidad.

6.Comuníquense de cómo manejar las cuentas del hogar, sean prácticos y estén dispuestos a negociar abierta y libremente las finanzas sin ocultar nada. Comprométanse a pagar todas sus deudas en conjunto y a aprender a vivir de acuerdo a sus ingresos fijos. Eclesiastés 4:9-10 “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero.”

7.No guardes rencor. Sé el primero en decir disculpas o perdón, incluso cuando sea difícil tragarte tu orgullo. Haz tu mejor esfuerzo para suavizar la situación. Esto de perdonar o pedir perdón es un estilo de vida que te ayudará en cada etapa de tu vida para vivir con el corazón sano. No te canses de hacerlo ni prolongues la decisión de hacerlo porque la molestia con el tiempo se vuelve más difícil de sanar y ésta crea con el tiempo el rencor, dice la palabra de Dios en Efesios 4:26 “Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo.”

8. Hazle una carta de amor o una notita y ponlo en su billetera o cartera, de vez en cuando, sorprende a tu cónyuge con actos que simbolizan que es importante para ti.

9. Ama a tu cónyuge incondicionalmente. Tal vez tu cónyuge tenga canas y algunas arrugas, y esté pasado de peso. Aprende a valorar a tu pareja por quién es y permanece fiel al compromiso de estar juntos para siempre, eso lo manda Dios.

10.Demuéstrale a tus hijos que ambos son autoridad en casa: Cuando tus hijos noten el valor y respeto por el otro, el sentido de seguridad de tus hijos aumentará. Hemos dejado de entender que los hijos formarán su propia familia y que debemos de prepararlos para ello, entre más estable sea tu relación conyugal mayor será la estabilidad en la crianza de tus hijos.

11. Saliendo de la Monotonía. Salgan juntos a solas (sin hijos, ni familiares ni amigos) una vez a la semana o por quincena, el aburrimiento mata el amor, por eso hacer cosas diferentes de vez en cuando es comparado a regar la plantita y se vea hermosa y llena de vida.

12.Ayuda a que tu pareja se sienta lista para tener intimidad. Tener intimidad en el matrimonio es algo muy especial. Ayuda con los quehaceres del hogar y a acostar a los niños antes de intentar estar a solas con tu pareja, para tener una intimidad sexual placentera debes iniciar desde la mañana, diciéndole cosas lindas y llenas de admiración a tu cónyuge, a eso le llamaría yo “preparando el terreno”.

13.No critiques a la familia de tu cónyuge, no importa que tan «especiales» puedan ser. El quejarte con tu cónyuge acerca de su familia puede causar mucha fricción, para esto tienes que desarrollar mucha empatía y decirte a ti mismo/a: ¿me gustaría a mí que mi cónyuge viva criticando a mis seres queridos? Así podrás entender que es mejor ser prudente y cambiar tu estilo de expresarte, al final quieras o no, gracias a esa familia tienes hoy a tu cónyuge contigo.

14.Oren juntos: Consideren a Dios como el tercer socio en su matrimonio, dice la palabra de Dios que alejados de ÉL nada podremos hacer, así que para que venga lo bueno en sus vidas tienen que tener a Dios como el centro en sus corazones.

15.Tiende la cama. Llena el tanque del auto con gasolina. Cuelga la toalla húmeda, saca la basura. Recuerda que la cortesía es amor en acción.

16.No hables mal de tu cónyuge con otros. Compartir información personal o íntima, o quejarte de tu pareja con tus amigos es inapropiado y una violación a la confianza, ciertamente tus problemas se resolverán y luego las demás relaciones sufrirán los daños por una falta de dominio propio.

17.Cuida de ti mismo y de tu aspecto personal. El hecho de estar casado no te da permiso para que te vistas mal o no te bañes. Haz un esfuerzo para verte y sentirte presentable para tu cónyuge por muy cansado/a que estés, consejo que te doy: lávate los dientes al levantarte, un buen aliento expresa que le consideras sentirse bien.

18. Escucha los problemas de trabajo de tu cónyuge y ayúdale, ora por sus emociones, el estrés laboral si no se controla puede llevar a tu cónyuge a consecuencias muy graves.

19.Reserva tus coqueteos para tu pareja. No coquetees con otros/as. Analiza tu forma de comportarte con el sexo opuesto y pídele a Dios que te libre de tentación.

20.Recuerda siempre los aniversarios y cumpleaños. Felicita a tu cónyuge incluso solo con una simple nota o tarjeta, si se te olvida, trata de disculparte y enmienda el error de manera sincera. Todo requiere de esfuerzo.

21.Autoestima: Ámate a tí mismo. Tal vez no se vean como supermodelos de 20 años. No te preocupes por los años o por un cuerpo imperfecto, tu esposo te eligió. La confianza en sí mismos en sí les hace atractivos, pero también busque la manera de trabajar en sentirse mejor: física, emocional y espiritualmente hablando.

22.No guardes secretos. Pequeños secretos -como un chocolate escondido- está bien; pero secretos grandes, como que has llegado al límite de tu tarjeta de crédito, no es un secreto que de deba guardar.

23.No te hagas amigo de tu exnovias(os) en las redes sociales. No pongas en peligro la confianza de tu matrimonio por reavivar un viejo romanticismo a través de las redes; esta es ahora la causa principal de divorcios.

24.Hablen mucho: tengan una comunicación frecuente, compartan sus novedades y pregunten por el día de cada uno, este tema es amplio y puede llegar a ser un tema de mucha discusión porque uno quiere hablar y el otro no, y hasta llegas a cuestionar “¿si nos amamos, por qué no nos entendemos? ” La clave aquí está en la Comunicación Afectiva, así que ese artículo espéralo próximamente.

Bien, esperamos que este artículo te haya gustado y sea de utilidad, y como dice el dicho “la práctica hace al maestro” así que trata de practicar al menos 3 consejos cada día y te aseguro que sentirás cambios positivos en tu relación. Esfuérzate y sé muy valiente para Mejorar tu relación y recuerda tener a Dios como centro de sus vidas.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, solo debes invitarlo, creyendo en tu corazón y con humildad a que el tome control de tu Matrimonio, realizando la siguiente oración: «Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que solo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN».

Dios te bendiga y gracias por leernos.

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